Waiting for Obama…
Escribe Luis CASADO – 16/11/2008
Los tigres que se reunieron ayer en Washington querían dar la impresión de estar tomando la crisis financiera y económica en serio. Como si de verdad entendiesen de qué va el tema y estuviesen en situación de cambiar algo.
La realidad, -desde que la crisis estalló hace poco más de un año-, muestra que los líderes del mundo corren atrás de los acontecimientos y reaccionan con retraso a desastres que no solo no controlan sino que además tienen serios problemas en comprender.
Lo que entrega una siniestra sensación de improvisación y de agitación irracional, algo así como las pruebas de pánico a las que los científicos someten a los conejillos de Indias.
El G20, que en realidad eran 21, incluyó a los EEUU, país convocante muy a su pesar, además de Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá, Rusia, África del Sur, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Turquía y la Unión Europa en cuya delegación Sarkozy se dio maña de meter a España.
Los países reunidos en Washington representan dos tercios del comercio y de la población mundial y más del 90% del PIB mundial bruto (suma de los PIB de todos los países del mundo).
Lo único que les faltaba para tomar alguna decisión útil era una clara comprensión de la crisis que afecta al planeta, planes concretos y capacidad de decisión. Casi nada.
Hace unos días, en una parida titulada “Problemas gigantes, respuestas enanas”, servidor indicó que la reunión no daría ningún resultado significativo entre otros porque W. Bush es como Bachelet, un recuerdo del pasado que aún no se va, mientras que Barack Obama es todavía una promesa por cumplir.
Los resultados anunciados con bombos y platillos prueban que no estaba equivocado. La reunión “concluyó con una declaración donde los gobernantes se comprometieron en poner énfasis en la transparencia y la regulación del sistema financiero”. Onanismo puro.
Declaraciones a propósito de la “transparencia” en Chile sobran y ya ves los resultados. Con relación a la “regulación del sistema financiero” cada país queda libre de hacer lo que le salga de la punta del nabo.
A ver quién es más macho y comienza a apretarle las clavijas a los especuladores y a terminar con sus propios paraísos fiscales…
Como JM Keynes y FD Rossevelt sobrevolaban la reunión, o al menos parecían ser sus ángeles de la guarda, algún despistado esperaba un Plan de relance de la economía digno de ese nombre.
Pero en esto también la montaña parió una laucha: “No hubo un plan de acción conjunto, pero las economías más grandes del mundo acordaron ayer tomar por separado medidas fiscales que impulsen el crecimiento en sus respectivos países”. ¡Uno no sabe si reír o llorar!
Si cada cual es libre de hacer lo que le parezca, ¡bien valía la pena de reunirse solemnemente con el objetivo confeso de darle solución a la crisis!
Hubo quién bautizó el vituperio como “un nuevo Bretton Woods”… Se ve que un cierto tipo de periodismo ha caído aun más bajo que el sistema financiero mundial.
Quienes disfrutaron del “socialismo real”, -ese sistema que quiso hacer la felicidad de sus pueblos contra su propia voluntad centrando todas las decisiones en el Estado-, le enviaron al basurero de la historia. Quienes se extasiaron con la Perestroika no entendieron que la crisis del comunismo no era solo una crisis económica y financiera: era una crisis terminal de un modelo de sociedad.
Del mismo modo el capitalismo primario y salvaje del que gozamos hoy dice hacer nuestra prosperidad entregándole todas las decisiones al mercado. Los resultados están a la vista. Y no se trata solo de una crisis financiera, económica, institucional, moral y psicológica: se trata de una profunda crisis de este modelo de sociedad.
Dos o tres ajustes técnicos, un par de balatas nuevas y un cambio de empaquetaduras no resuelven. Y quienes se reunieron en Washington no piensan sino en restaurar “la confianza” para que todo siga igual.
Y no hay organizaciones políticas capaces de diseñar y proponer un nuevo modelo de sociedad.
¿Obama? Mi amigo Horacio, con esos comentarios cáusticos y definitivos que le caracterizan da en el clavo: “Obama, dice, no es ni negro ni blanco: es USA”.
Prepárate para un decenio duro. Muy duro.
martes, 18 de noviembre de 2008
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